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El banco malo se defiende del escrache y asegura que ninguna familia está sin casa por su culpa

  • El viernes se organizó un escrache frente a la casa de la presidenta de la Sareb.
  • El banco malo se defiende y asegura no es un banco y que gestiona activos de bancos y cajas entre los que “no había hipotecas”.
  • Recuerda que ofrecieron la “cesión temporal” de 2.000 casas para alquiler social.
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  • Poca actividad social ¿Qué es esto?
  • El pasado viernes alrededor de un centenar de personas participaron en Madrid en un escrache frente a la casa de la presidenta de la Sareb, Belén Romana. Lo hicieron al grito de “no toleramos ni un desahucio más” y tras desplegar una pancarta en la que se podía leer “Si Sareb es nuestra, sus casas también”.

    Apenas unas horas después el llamado ‘banco malo’ afirma que ninguna persona ni ninguna familia han perdido su casa por tener una deuda con la Sareb. Un portavoz de la entidad manifestó que la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) “no tiene hipotecas de particulares”, ya que nació hace un año, y “no es un banco”, sino que gestiona activos de bancos y cajas entre los que “no había hipotecas”.

    Colaboraremos con quien tiene competencias, que son las comunidades autónomasLa sociedad de gestión precisa que quiere “colaborar con las comunidades autónomas” en su problema de vivienda, para lo que han ofrecido la “cesión temporal” de 2.000 casas destinadas a alquileres sociales, entre ellas unas 600 que han puesto a disposición de Cataluña. Este portavoz destaca que la Sareb colaborará con “quien tiene competencias” que, en el caso de la vivienda, “son las comunidades autónomas”.

    La Sareb es una sociedad que gestiona activos procedentes de la reestructuración bancaria y opera en el mercado con viviendas residenciales, edificios de oficinas, fincas rústicas, viviendas singulares y protegidas y suelos.

    El escrache fue convocado por la Asamblea de Vivienda de Madrid, que es una agrupación coordinada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y las asambleas de vivienda del 15-M. Su plataforma de Obra Social pretende “dar una respuesta a la emergencia habitacional que están viviendo miles de personas”.

    Los manifestantes aseguraban haber reagrupado a 1.200 familias en 30 edificios que habían sido desalojados, entre las que se encuentran 90 personas vulnerables entre menores, ancianos y embarazadas frente a los “oídos sordos” del Gobierno y de las entidades bancarias.